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viernes, 23 de noviembre de 2012

Trabajo de riesgo ... por falta de precaución!!

Hoy estaba en mi trabajo, cuando vinieron de una empresa a reparar el aire acondicionado.

Es increíble lo poco precavidos que son estos obreros, se trepan a la ventana sin ningún tipo de protección y en forma realmente temeraria.

Si bien ya lo había visto en el pasado, hoy por algún motivo se me ocurrió documentarlo.





Cabe acotar que mi oficina está a unos 10 metros del piso, por lo cual una caída probablemente podría ser fatal.

Lo más complejo de esto, es que el nivel de stress que uno vive es altísimo. Si bien no conozco al hombre, me encontré múltiples veces casi agarrándolo de los pies viéndolo tambalearse.

Increíblemente, media hora después que se fueron veo esta noticia en el portal del diario "El Observador"


Murió trabajador al caer de edifico Panamericano

Realizaba tareas en el piso 16 cuando se precipitó. Un trabajador murió este viernes por la mañana al caer desde el edificio Panamericano, ubicado en Herrera y la Rambla, informó radio Carve.


Mientras realizaba tareas en el piso 16, perdió el dominio y se precipitó, falleciendo en el acto.
Aparentemente el trabajador manipulaba un aire acondicionado cuando, por causas que se desconocen, cayó.

No puedo asegurarlo, pero me atrevo a decir que las causas son exactamente las que menciono en el título del post. 

¡ FALTA DE PRECAUCIÓN !

Hay gente que realmente se quiere muy poquito.
Una pena realmente.



(Edición 15:13 horas:)
Están ampliando la noticia e indican que puede no ser una situación análoga a la que indico de los trabajadores que yo observé. 
Al parecer no tenía porque trabajar en la ventana.
Esto si bien es digno de mencionar (lo estoy haciendo), no elimina en nada el razonamiento del poco cuidado que tienen quienes realizan la tarea de instalación /arreglo de aires acondicionados.

martes, 5 de octubre de 2010

Deja Vu (Trágico)

El relato de hoy no tiene nada de divertido, de hecho es prácticamente una copia de una terrible desgracia actual.

El lunes 1º de Diciembre de 1980 (y recuerdo perfectamente que era un Lunes) un niño de 7 años se subió a un techo de aproximadamente 7 metros y debido a descuidos propios de la edad terminó pisando la claraboya que permitía el ingreso de luz al patio central de una (ya en ese año) antigua vivienda. El peso fue demasiado y el vidrio terminó cediendo.



La caída le provocó un par de lesiones “leves” en los brazos y (lo que si fue sumamente grave y peligroso) un corte de aproximadamente 11 cm es uno de sus brazos. Esto provocó una perdida de sangre que hubiera sido mortal si su madre no lo hubiera llevado en forma increíblemente veloz a un hospital para realizarle las urgentes cirugías necesarias. Este corte generó una perdida total del movimiento en 2 dedos de su mano izquierda.

Hoy casi 30 años después, ese niño está contándoles el cuento mediante este medio. Dos operaciones, microcirugía en el brazo izquierdo, varios meses de yeso y rehabilitación lograron que no quedaran secuelas de esa mañana del verano de 1980 (más allá de una cicatriz con unos 70 puntos de sutura)

Este 4 de octubre cuando observé una noticia prácticamente idéntica con la lamentable diferencia de que el niño no logró sobrevivir, muchísimos recuerdos volvieron a mi mente. (http://www.montevideo.com.uy/notnoticias_121588_1.html)

Actualmente con una hija pequeña, mis aventuras de la juventud me hacen ser muchas veces estricto, molesto, casi imbancable (podría decirse), con el tema de la seguridad y las precauciones.

Hoy más que nunca prefiero que mi hija se enoje conmigo, pero que en lo personal yo no tenga que sufrir el dolor de saber que por no haber tenido tal o cual precaución pudo sufrir algún accidente grave o fatal.

Yo soy un ejemplo de que por mas cuidados que se tenga, igualmente los niños encuentran la forma de hacer cosas que terminan siendo tremendamente peligrosas. Sin embargo no voy a colaborar con mi propia inacción.

Escribo esto por dos motivos, primero como una forma de catarsis ante este hecho que indudablemente me afectó y segundo para que entiendan (y de alguien que fue protagonista directo) que ninguna precaución es poca, que poner redes o rejas en las ventanas de los edificios no es ser paranoico, es una obligación que tenemos como padres. Que tapar los enchufes y explicarle a nuestros hijos con conceptos claros y concretos de los peligros que nos rodean, es la única forma de que nuestros hijos puedan vivir sanos y felices.

Aclaro que nada tengo que criticarle a mi madre, el accidente se dio en un contexto donde toda la culpa fue mía, y de hecho muchas veces cuando mi madre me hace enojar por alguna cosa, mi cerebro viaja e imagina lo que debe haber sentido viendo a su hijo tirado sobre un charco de sangre rodeado de vidrios a su alrededor; en esos momentos mi enojo por alguna tontería automáticamente baja.
Solo puedo agradecerle a ella por su valentía y entereza para no quedar congelada y haberme salvado la vida.

Reitero, ninguna precaución es mucha y si nuestros hijos se enojan con nosotros por limitarlos en algunas locuras … no interesa, el tiempo hará que algún día cuando escriban en Internet, tengan el mejor de los recuerdos sobre esas limitaciones.

jueves, 13 de mayo de 2010

Una caída no es tropezon

Creo que a todos nos ha pasado en nuestra vida el haber sido protagonista de alguna caída callejera, en el club deportivo, en la playa o hasta en nuestros trabajos. De hecho en lo personal he tenido varias, pero este relato se basa en una caida absolutamente "fresquita".

El domingo pasado acudí a realizar algunas compras en el hipermercado Geant, al salir mi equipaje era:

a) 5 bolsas del super, peso aproximado 10 kg, incluyendo una lata de champiñones Leader Price (es preocupante que unos champiñones que cuestan habitualmente 50 mangos, tengan esta opción de 20 y pico de pesos ... no quiero saber que estoy comiendo)

b) Mochila absolutamente llena, incluyendo regalo para el día de la madre (el contrato de confidencialidad me impide dar más detalles al respecto), ropas varias, mate y termo (vacíos ambos)

Al salir del supermercado procedo a mirar hacia la parada de ómnibus (saliendo hacia la izquierda) y veo a la distancia un ómnibus de Raincoop. Inmediatamente entendí que sino me apuraba, iba a tener que esperar al siguiente.

Comencé a tomar velocidad (con lo que me cuesta actualmente esto) y luego de unos 4 segundos logré acceder al 90% de mi velocidad máxima (que lógicamente no es mucha ¿verdad?)

Sin embargo algún arquitecto hijo de mala madre, decidió colocar un cordoncito (escalón) en el medio de la callecita que conduce al estacionamiento de coches.

Con mi vista fija en el ómnibus no logré detectar esa pequeña elevación hasta que el dedo gordo de mi pie derecho se encargó de informármelo, y eso al impactar violentamente (y mucho!!) contra el sólido cemento.

Luego de realizar 3 rapidísimos pasitos en 0.02 segundos (apenas rozando con las puntitas de los pies sobre el suelo), elevé mi cuerpo cual paloma que emprende su vuelo.

Impacté con mi rodilla derecha sobre el piso, luego mi mano izquierda la cual cayo en su totalidad sobre 96 ravioles de verdura (que estaban en oferta) y finalmente mi torso, el cual se apoyo "tiernamente" sobre la lata de champiñones (la cual me dejó la marca de un balazo debajo de mi pezón derecho)

En ese momento, como en todas las caidas en lugares públicos, automáticamente se disparan 3 roles básicos, los cuales son imposibles de evitar.

a) Los seres humanos que se encuentran a MENOS de 10 metros del accidentado, TIENEN LA OBLIGACION DE ACERCARSE E INTENTAR AYUDAR.

b) Los seres humanos que se encuentran a MAS de 10 metros del accidentado, TIENEN LA OBLIGACION DE MATARSE DE RISA, APUNTAR Y HACER SENTIR MAL al accidentado.

c) El ser humano accidentado, tiene la obligación de: (y genero una subcategoría)

1) Verificar rápidamente que no haya fracturas evidentes, o sea que no se detecta un hueso externo o un dolor extremo que impida el más mínimo movimiento.
2) No mirar nunca para atrás o en caso de tener que hacerlo debido a que algún elemento quedó caído detrás de nuestro cuerpo, usar algún chascarrillo del tipo "foulll!!"
3) Levantarse y seguir caminando SIN RENGUEAR o MIRARSE LAS MANITOS, (no importa si duele más que trompada en los dientes), durante no menos 50 metros. O sea que hay que aguantar el dolor a como de lugar!

Mi parte (la 3a) la realicé perfectamente !!

Llegué a subir al ómnibus absolutamente hecho carozo, el guarda me apuró a subir hablándome de mala manera. Esto casi lo hace acreedor de una hermosa trompada gratuita (lógicamente que con la mano derecha).
Me senté y durante 10 minutos procedí a "lamerme" las heridas (evitando que nadie me viera por supuesto)

Bueno, en definitiva:
a) habré ahorrado $200 con las ofertas del Geant, pero ya llevo gastados $355 entre ticket para el traumatólogo y placa de rayos.

b) Hete aquí la prueba final de esta desafortunada tarde de compras.




Está editado con fotoshop para que se vea un poco más claro, la forma normal es la de la izquierda donde ambos huesos están separados, a la derecha está mi pie como está actualmente, donde los huesitos se tocan y por eso la molestia que tengo.

c) El regalo del día de la madre sufrió algunos daños bastante severos, increíblemente antes de ser abierto y entregado.

d) Los 96 ravioles se convirtieron en un único "raviolon" enorme que comimos en la noche. (Es la primera vez desde que era niño que como ravioles con cuchillo y tenedor)

e) Para los que dicen que lo más peligroso de los hipermercados es que tu señora vaya sola con la tarjeta de crédito ... acá ven que no!!!!!